Un jueves vespertino cualquiera, en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid, de pronto un joven profesor que imparte una de sus clases magistrales de Periodismo sobre Documentación y Biblioteconomía te hace despertar del sueño profundo en el que te hayas inmerso. Habla de un tal Emilio Romero, de la localidad de Arévalo. Se me abren los ojos y enseguida, el aquí presente, se ve obligado a demostrar lo poco que sabe sobre este personaje. Antepongo que, orgullosamente, es mi paisano. El facultativo, en un haz de ironía, comentó: “Uf! Hace que no voy a Arévalo… ¡Por lo menos 7 meses! Habrá que hacer una visita dentro de poco. Buen cochinillo hay, sí señor. Qué suerte tiene usted de pertenecer a tan noble ciudad que ha visto crecer a tan viles caballeros”. Yo, con ganas de terminar la conversación que se gestaba en la clase, concluí: “Y qué poco lo valoramos nosotros… Solo una avenida y un busto de una aleación de cobre y estaño”. El catedrático añadió: “¡Qué gran verdad! Sigamos pues, no podremos cambiar nada”.
Emilio Romero fue un poeta, escritor y periodista que nació un día de verano de 1921 en la ilustre Plaza del Real de Arévalo. Estudió Magisterio y comenzó Derecho aunque no terminaría leyes porque decidió dedicarse al periodismo. Con apenas 23 años fue nombrado director del diario La Mañana, y dos años después de Información. Se casó con María Josefa Montalvo. Fruto de su amor nacieron 3 hijos, entre ellos la conocida periodista Mariví Romero, considerada primera crítica taurina de la historia.
Fue también columnista de As, Informaciones, Interviú, El Periódico de Catalunya y ABC. Dirigió la emisora local de Alicante y fue tertuliano de Radio Nacional y la Cope. En 1945 fue designado jefe de la Sección de Prensa Nacional del régimen franquista y unos meses más tarde asumió la jefatura de Orientación Política de la Prensa, desde la cual se censuraron numerosas publicaciones de la época. En la primavera de 1946 ingresó en la redacción del diario Pueblo como editorialista político, pocos años después pasaría a ocupar la dirección de este periódico, segundo diario de más tirada de los años 50. Pese a ser una publicación de propiedad del sindicato vertical, y a pesar de ser considero un periódico conservador, se introducían disimuladamente ideas contrarias al régimen. Este periódico formó a una generación de periodistas tales como José María Pérez, Arturo Pérez-Reverte, Jesús Hermida, José María Carrascal, Rosa Villacastin, Manuel Marlasca, Rosa Montero y Forges, entre otros. Desde las páginas de este diario patrocinó a tres generaciones de periodistas, a los que siempre defendió a capa y espada contra cualquier tipo de crítica por parte del poder, incluso contra ministros del régimen franquista; en contraprestación, pedía a los periodistas que fuesen todoterrenos.
Sus logros no lo fueron todo. Tenía una personalidad muy fuerte, un estilo muy definido. Emilio Romero se caracterizaba por su agilidad mental y su estilo de palabra ajustada, incisiva y mordaz. Amaba la polémica y fue respetado y a la vez odiado por la derecha e izquierda política a causa de su talante independiente.
La gran lacra que arrastró, y que sigue arrastrando tras su muerte, fue su vinculación con un régimen poderoso en sus primeros años y una disidencia de un poder derrotado en sus últimos coletazos.
Se ha especulado con que Emilio Romero pudiera haber sido uno de los autores intelectuales del intento de golpe de estado del 23F, ya que días antes del golpe publicó un artículo en ABC en el que criticaba duramente al también abulense, Adolfo Suárez, y defendía la necesidad de 'un golpe de timón' proponiendo al general Alfonso Armada como posible candidato a Presidente del Gobierno.
Hay una cosa que me inquieta, que me perturba de su personalidad. Hay una muestra de ingratitud que me hace ser grato con esta persona. Quizás me gustaría ser como él, o quizás le admire por su vocación periodística, pero lo cierto es que, en cierta forma, yo también soy Emilio Romero. A pesar de estar viviendo en una ciudad diferente, ansío los viajes a la ciudad que me vio nacer. A pesar de los tiempos en los que vivimos, siempre luchamos, no tanto por nuestros intereses, sino por el bien de los que nos rodean.
Le admiro, por ser un maestro del periodismo, un grande de la literatura de los 80 y, lo más importante, por ser uno de mis paisanos que sigue mirando con cabeza altiva en la Plaza del Real orgulloso de seguir estando en su ciudad.
Emilio Romero sigue vivo, en sus historias, en sus libros, en sus artículos,… en Arévalo.
A la pregunta que le hizo un periodista: “¿Qué le ata a Arévalo?”, Emilio miró al frente con anhelo y dijo: “Mi nacimiento, la gratitud de mis paisanos y el orgullo de mi Arévalo amado”.
Aletea frágil y tímida la triste gaviota,
Que sin saberlo vive del mar
Y en su corazón palpita una historia,
Que ya no quiere contar.
En las noches de soledad y heladas madrugadas,
Hace un pacto con la Luna para que la proteja,
Y en su lado más tierno se alía con las demás gaviotas
Para contar el odio que tiene a alguien que antes la corteja.
Al salir las lágrimas resguardadas, le hielan la cara,
Mas ella piensa que no muere de pena,
Que lo que ella siente el aire lo para,
Que ese dolor se olvida con otra persona ajena.
¿Dónde vas, triste gaviota, sin curar las heridas de tu corazón?
A buscar un nuevo lugar, donde encontrar un amor eterno.
Y allí se va, sin despedirse, para buscar una nueva misión,
Para encontrar un calor en aquel triste final de invierno.
Pasan los días, pasan las horas, volando sobre el mar,
Y al encontrar la costa no quiere parar,
Porque su camino no ha terminado,
Todavía no ha encontrado el lugar donde empezar,
Porque sabe que aún la pueden encontrar,
Está demasiado cerca de su pasado
Del que la hizo callar al principio con un beso,
Y con un golpe al final.
Llorando la triste gaviota,
Buscando un principio por el que volver a soñar,
Utilizando las fuerzas de un mismo nombre.
El nombre de la voluntad para decir: NUNCA MÁS.
Dedicado a esas “tristes gaviotas” que han sentido miedo alguna vez y deben volver a aletear otra vez sus alas para soñar y que no la vuelvan a agredir con la palabra o la mano de aquel que no sabe hablar. Javier ANDRÉS GARCÍA
Es el momento de que dejes de leer esto, quién sabe cómo te sentirás después; si llorarás, si reirás, si enloquecerás de emoción... Es impresionante cómo otras personas nos marcan, quizás no para bien, pero gracias a ellas somos PERSONAS.
Recuerdo ese día, como si fuese ayer. Ahí va mi historia, yo ya te lo avisé, fuiste tú quien lo quiso leer.
Un día de primavera, en una ciudad de España, de cuyo nombre no quiero acordarme, me encontré con la persona que me dio lo que siempre había soñado. Quizás era yo, pero tenía frío, probablemente porque necesitaba tu calor. Y lo dejé todo atrás, sin pensar en nada, sin sufrir, sin llorar, sin sentir más que mi cuerpo en sintonía con el tuyo. Y ¿qué me dabas? ¡Nada! Eso es lo que más me gustaba... Que con tan poco, éramos felices.
Llegué en tren, y a pesar de ser una ciudad que no conocía, te fui a buscar, al fin del mundo si hubiese hecho falta. Y cuando te vi... ¡Dios mío cuando te vi! Volví a recordar por qué estaba allí. Te besé con tantas ansias que te hice daño. Fuimos a comer, y no comimos; nos mirábamos, sonreíamos, nos besábamos. Quién sabe qué avispa me habría picado...
Y nos recorrimos la ciudad, pero lo que más me importó es que estaba junto a ti. Te repetía una y otra vez: -”¿Y si me como esos ojos?” Tú bajabas la mirada. Dicen que los ojos son el espejo del alma, debe tener el alma más bonita del mundo.
Llegó mi hora de marchar, pero te necesitaba para siempre en mi vida, y quién sabe por qué, pero yo sabía que no te volvería a ver.
La estación, la hora punta, un minuto escaso para marchar, y se te caían las lágrimas. Te dije: “No me llores ¿eh?”, y me contestaste: “No, no te preocupes”. “No, qué va, si no estás llorando casi nada...” pensaba yo para mí mismo irónicamente. Te quedaste en el banco sentada, mientras se te caían las lágrimas una y otra vez. Se cerraron las puertas, el tren partió, y me quedé mirándote tras la ventana y las lágrimas empezaron a brotar como emana el agua de la fuente, sin prisa pero sin pausa.
Aquel último hálito que me diste, aquellas últimas miradas, aquellos últimos vestigios de lágrimas... Todo ocupó un espacio en mi corazón para siempre.
Hoy cumple un mes desde que te fuiste, desde que tus ojos se apagaron. Pasé unos momentos junto a ti inmejorables, hiciste que la vida fuese maravillosa, me diste todo. Pero he de decirte, que al irte me arruinaste la vida, me hiciste soñar contigo en las noches y en los días. ¿Por qué en ese momento? ¿Ahora quién es el que pide que las lágrimas no salgan?
Hay días que me levanto y deseo no haberte conocido nunca, deseo no haber sentido tanta alegría para quitármela de golpe y vivir cada día un infierno en la tierra.
Es el momento de que dejes de leer esto, quién sabe cómo te sentirás ahora; si lloras, si ríes, si enloqueces de emoción... Es impresionante cómo otras personas nos marcan, quizás no para bien, pero al menos me quedo con la sensación de que tú has sido lo mejor de mi vida y te dejé ir como viniste: como un ángel, como mi ángel.
No he tenido una infancia fácil, mis padres viajaban mucho y todavía me acuerdo cuando me quedaba abrazado a mi hermana enfrente de la ventana. Nos quedábamos mirando horas y horas como dos gatillos desvalidos y la decía a mi abuela: “¿cuándo vienen mis papás?” Ella me decía: “En unos días vendrán cariño...” Así pasé mi infancia, me acuerdo cuando llegaban mis padres y me traían regalos pero dejaba todo eso, no me importaban, les abrazaba y me ponía a llorar. Era el niño más feliz del mundo cuando ellos estaban, cuando jugaban conmigo, cuando intentaban pasar tiempo con nosotros...
En mi adolescencia sufrí bullying, duró poco más de un año, fue un infierno. Pero supe que debería hacer algo y cambié de ser ese chico marginado a ir con mis propios acosadores, esa etapa en la que mis antiguos “amigos” decían que era el 'enrollado'. Mientras tanto estudiaba y empecé a desarrollar mi pasión por todas las artes, en especial la escritura.
Poco a poco fui sacando mis estudios, llegué a la universidad. Empecé a estudiar Periodismo en Valladolid. Lo dejé con mi pareja, por la distancia principalmente. Hice muchos amigos en esta ciudad, comencé a vivir solo, me independicé de todo y de todos. Quise rehacer mi vida. En navidades conocí a una persona por una red social que físicamente no me atrajo mucho, pero vi su forma de bailar flamenco. Me impresionó, vi algo diferente, era una persona que quería conocer. Cada vez que hablábamos me gustaba más su personalidad, quería saber cómo era. Cuando volví a Valladolid, después de las vacaciones de navidades, tenía exámenes y el contacto fue más difícil. Nada más terminar la evaluación, en la última semana de enero, quedamos para conocernos y ver una película. Pero venía con otras intenciones, tiritaba del nerviosismo cada vez que me tocaba. Poco a poco fuimos quedando más y más, entonces se convirtió en una cotidianidad.
Llegó un 30 de marzo de 2010. Ahí empezó mi sueño, yo sentía que algo especial recorría mi interior. Preparé un pequeño juego en el que debías ir detrás de dos pistas y te regalé un anillo, igual al que tengo yo ahora mismo. Mi casa estaba preparada a conciencia, iluminada por las luces blancas de las velas. Al final del juego yo le esperaba, me traería el anillo solo si deseaba ser mi pareja. Me acuerdo que llegó con el anillo y me dio un beso que se me cayó una lagrimilla, yo le di un abrazo. No puedo definir con palabras ese momento tan mágico y especial. Pasamos nuestro primer mes con nuestros más y nuestros menos, pero siempre contentos, al menos yo. Un mes después preparé una noche en uno de los mejores hoteles de Valladolid. Todo era jodidamente perfecto. Compré una docena de flores, hice una poesía, la cual saldrá en el programa de Ferias de San Victorino 2011. Deshojé pétalos de rosa sobre la cama, compré fresas y nata. Todo para que fuese perfecto. Y como siempre nuestra canción nos acompañaba, la cual era testigo de nuestros mejores momentos. En esos momentos yo descubrí que mi vida eras tú, que no contemplaba un día sin verte o hablarte.
Y, como que no quiere la cosa, llegamos al presente. En un haz de sinceridad me dijiste que nuestra relación no tenía futuro, que no me querías, que aquellos 'Te quiero', aquellas caricias, aquellas palabras,... aquello no significaba nada. Todo era mentira. Mi alma se derrumbó, todo se había descubierto ante mis ojos. Fuiste la primera persona que no me importó su físico, me dio igual la diferencia de edad, las discrepancias que nos separaban... Yo sí que te amaba, y lo hacía con una fuerza sobrenatural que nunca había sentido. No tengo miedo a repetirlo: ¡Te quería más que a mi vida joder! Eras la razón por la que me despertaba y la razón por la que era tan feliz. Pero algo me olía mal, estaba claro, yo no había nacido para ser feliz. Lo que antes era luz ahora se volvió sombra, lo que antes era alegría ahora se volvieron sollozos, con lo que antes soñaba ahora tenía pesadillas. Todo cambió. En unos instantes.
Fue, probablemente, uno de los peores días de mi vida. Y lo que me queda... La escritura me ayuda a tranquilizarme, a serenar mis atormentados sentimientos. Horas antes estuve contigo y fue maravilloso, ¿por qué cojones lo tuviste que estropear? No quiero acabar con este sueño maravilloso... Veo las fotos en las que salgo contigo y por las que ahora no dejo de llorar, los momentos que pasamos en mi cama enredándonos con besos y caricias y que ahora no me dejan descansar, la parada de la línea 8 en la que te marchabas a casa ahora no me deja respirar. ¡Dios, han sido tantos momentos...! Y, aunque me duela, tendré que decir “Adiós”, porque tú no eres feliz conmigo, porque yo no lo soy sabiendo que no sientes nada por mí. Si estuviese en mi mano te iría a buscar al fin del mundo, pero ahora sé lo que es dejar a una persona a la que amas para que sea feliz con la persona que quiera. Nunca me había costado escribir tanto unas palabras, quizás porque nunca he estado así. Nunca había muerto con este sufrimiento que me ahoga y con el que no paro de llorar.
La Luna tiene tu cara, me lo ha dicho tu mejor amiga: la locura, la Luna se sienta a tu vera, me lo ha dicho un ser querido, la Luna tiene tu rostro, por el que yo ando perdido.
Me prometiste las estrellas y me quedé en Marte, me prometiste el sol y me ofreciste el cielo centelleante, te prometí enamorarte y nunca me pediste amarte, pues este amor es mi condena y tu cariño mi perdición, pero en el amor... en el amor solo manda mi corazón.
Y qué decirte... es tanto lo que te quiero y el amor que he puesto en ti, que el día que no estoy contigo, es día sin luz, no sale el sol para mí.
Y aunque en tu corazón hay lugar para mucha gente, guarda un pequeño rincón para mí, no importa si no es el mejor, con tal de estar contigo me vale con tu amor.
Viendo la lluvia caer, recordé el día en que nos conocimos, esperando en aquel lugar con un mágico atardecer, allí cumplimos nuestros deseos más íntimos.
Oyendo el viento pasar, evoqué aquellos fríos inviernos, aquellas noches en las que empezaron a cumplirse mis sueños.
Morir quisiera yo así, abrazado a tu cuerpo sin quererme despedir. Mi vida eres tú, la felicidad de mi despertar cuando te veo cerca de mí.
Me hiciste flotar en el aire, te di alas para que volases. Hazme lo que solo tú sabes, hazme sentirme libre cuan poeta en sus frases.
Estos celos son mi perdición, este alma en pena busca un refugio en tu corazón, este humilde poeta muere sin bendición, y en el epitafio del mausoleo está marcado: ¡Te quiero mi amor!
Ayer. Fue ayer cuando me di cuenta de que la carne es débil, de que me podías haber sido infiel con otro chico. Y, sí, lo reconozco, "te tendí una trampa" pero, en este caso, el fin justifica los medios. No me derrumbé cuando estaba pasando y mis lágrimas caían por mis mejillas como agua sin rumbo; me derrumbé cuando supe que no sabía qué era lo que sentías por mí.
Pensaba que dirías que no, podías haberte lucido, podías haberme ganado con unas simples palabras, pero en cambio pronunciaste un "tengo ganas de conocer a gente interesante". Y, ante mi asombro, con los nervios que no me dejaban ni siquiera respirar, te preguntaron si querías quedar y contestaste que "cuándo y dónde". No sabría describir lo que sentí en ese momento, quizá rabia, quizá mi vida se derrumbó, quizá mi vida quedó pisoteada cuan mala hierba.
Nunca pensé que me pasaría esto, que amaría a una persona que me hiciese sufrir como lo estoy haciendo en estos momentos. Y, aun así, Javi se traga su orgullo, porque es un gilipollas, pero no un gilipollas cualquiera, sino uno enamorado que sufre por una persona que no le dice TE QUIERO, quién sabe por qué. A tiempo estás de arreglar las cosas, reconozco mis errores, mis celos, mis fallos y mis defectos; los intento remediar porque yo si que te digo que te quiero porque lo siento, es hora de que sepas lo que quieres conmigo y de que tú también reconozcas los tuyos. Solo te diré que lo que tú me has dado no me lo ha dado nadie, que das sentido a aquello que no lo tiene, que sin ti no soy feliz, que está en tu mano arreglarlo y que, por mi parte, ya te he dicho todo con esto: TE QUIERO.
Fdo. un gilipollas enamorado. "No hay lágrimas que me ayuden a olvidar el recuerdo de nuestras miradas"
Cuando pensé que todo estaba siendo un sueño con el que siempre había deseado vivir, volví a abrir los ojos y me desperté sobresaltado sin reconocer la realidad, o quizás no queriéndola reconocer. Aquellos que velaban mi sueño desaparecieron, volvió el dolor, volvió la tristeza, volvió la angustia infernal de tener que olvidar los recuerdos... No me explicaron de pequeño que los cuentos de Disney no eran reales, ni las princesas estaban esperando a los principes, ni los principes luchaban por casarse con su amada. Todo era mentira, todo se quedó en eso, en un triste cuento que me hacía sonreír con aquel "...y vivieron felices y comieron perdices...". ¡Qué ñoñez! Me doy cuenta de muchas cosas, entre otras que los principes deben dedicarse a lo que les es propio, para lo que, se supone, han sido educados: mentir para que la gente aplauda en sus discursos, mientras el pueblo se va a sus casas y los de 'sangre azul' se quedan en sus enormes mansiones lamentándose de todo sin razón alguna.
La culpa de todo la tengo yo, que soy gilipollas. Cualquiera podría darse cuenta de ello. La culpa no la tienen aquellas películas de infancia. Todo es culpa mía, por haber visto luz en aquella sombra.
Pero, aun así, qué bonito me parecía todo aquello... todos aquellos momentos, todas aquellas sonrisas, todas aquellas miradas... Todos esos recuerdos que pasan por mi cabeza cuan aves vuelan rumbo a la isla de los sueños. Soy tan gilipollas que incluso me apetece decir un "Te quiero", lo único que no me apetece es pronunciar este triste final. Pero en la vida no hay que hacer lo que uno quiere, sino lo que debes hacer sin más. Un cuento que termina... una historia que jamás debió tener un inicio por el que volver a soñar.
Esta tarde, o mañana, publicaré mi despedida del blog. De momento, y con cierto retraso, voy a subir un artículo cómico sobre el sexo y su relación con la sociedad en general.
Un saludo a todos. Espero que les guste.
La vida del universitario es muy dura, eso está claro. Nos levantamos a las 7 de la mañana y nos acostamos a las 2. ¿Qué persona puede aguantar eso todos los días? Y, lo más importante, ¿Cómo lo hacemos?. Algunos, en sus mentes turbias y malévolas, estarán pensando: "Las drogas". Hay algunas personas mayores que piensan que la drogaína se reparte en la puerta de los colegios. Pero la respuesta no es esa, sino el SEXO.
Vale, es cierto, no todos los universitarios podemos tener sexo todos los días, algunos son "Juan Palomo" es decir, ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Creo que ha sonado un poco mal eso... Sigamos pues. El otro día perdí los calzoncillos en casa de mi novia, pero no pasó nada porque me los devolvió al día siguiente. Le pregunté: "¿Dónde estaban?". Ella me dijo que no sabía porque se los había encontrado su madre mientras limpiaba el polvo. Pero, ese no es el problema, el problema es mi pareja. Anoche lo estábamos haciendo y cuando terminamos me dijo: "¡Cariño! ¿Te he dicho alguna vez lo bueno que eres en la cama?" y le respondí: "Pues... ¡No!" y ella me contestó: "¡Pues empieza a preguntarte por qué!". A veces las palabras duelen más que un golpe en la entrepierna. Yo cada vez me desilusiono más con el amor, porque le preguntas a tu novia: "Cari, ¿Me quieres?" y tu pareja, en un arrebato de sinceridad, te contesta: "A ti no te puedo mentir Javi, a ti no te puedo mentir... ¡Ala buenas noches!"
Algunos cuando han visto el título han dicho: ¡Bua, esto no me lo pierdo que seguro que dice más guarradas que el Sálvame! Pero vamos a dar una oportunidad a esos salidillos... No te preocupes, yo he recogido algunas técnicas para ligar que no han tenido un buen final en mí, pero que a lo mejor tú puedes apañarte como lo has hecho hasta ahora... Hace unos días una chica me pidió fuego, y yo casualmente tenía un mechero (P.D.:No te preocupes mamá, que no fumo, sólo llevo un mechero por si me caigo a un pozo en medio de Valladolid y se me acaba la batería del móvil). La chica me dijo: "¡Disculpa, es que he perdido mi mechero y creo que me vas a tener que dar fuego más veces!" Yo la miré de arriba abajo, le regalé el mechero y me fui.
Otra técnica fue en un día de fiesta normal, la chica se fijó en mí según entraba en la discoteca. Llegó con una sonrisa en la boca y con un whisky en las manos, ahí si que acertó, (P.D.: No te preocupes mamá, que sólo es para aclararme la voz) me preguntó: "Aisss ¿qué te ocurre mi niño que tienes los ojos llorosos?" Y, mientras , me miraba mis labios. Se acercó a besarme y enseguida me aparté. Me dijo: "¿Qué te ocurre?" y le respondí: "No, nada... que ahora si que tengo los ojos llorosos porque se me saltan las lágrimas de tu aliento".
Y, por último, la última técnica para ligar. Cuando estás en el metro, en el bus, o en cualquier aglomeración de gente, te estás fijando constantemente en ese culo y en lo que habrá debajo del pantalón. De repente, no sabes si por el sueño o por lo gilipollas que eres de por sí, le tocas el culo. La tía se emociona y se da la vuelta pensando que ya ha ligado y te pregunta: "¿Qué te pasa?" y tú, en un arrebato de caballerosidad y nobleza le contestas gentilmente: "No, ya nada... que creí que eras guapa". Su cara cambia, aun más, de aspecto y esa sonrisa con la que antes te habló, cambia a un geto que no se le va a quitar en todo el día.
En una de mis expediciones por la ciudad, pasé por el patio de un colegio de monjas. Los chavales jugaban, pero había un grupo de niñas que cuchicheaba en la puerta, y a mí me increpó saber sus preocupaciones. ¡Qué cotilla!. Me acerqué a una de las verjas y escuché la conversación como quien se apoya en una pared para leer el periódico. Las niñas hablaban de que si "el Víctor" estaba como un tren, y que si mira qué pelito tiene, y que mira cómo juega el fútbol, y que mira cómo escupe... Y, de repente, en un haz de imaginación y creatividad, un chaval les grita a la otra punta del patio: "¡Eh, Lara que eres una guarra!" Y la chica, que era la protagonista y líder de la pandilla, le contestó con más gritos todavía: "¡Ay Jony! ¡Ven aquí que te la voy a chupar y vas a saber tú lo que es un guarra!" Ese es el futuro de España. ¡Sí señor! Y luego nos quejamos de Belén Esteban... Yo me quedé que no sabía si irme a casa o quedarme un ratito más en la calle a ver si se me pasaba el disgusto que me dio la niña. Alguno dirá: "¡Eso te pasa por cotilla!"
Al fin y al cabo, van a tener razón los jubilados que se toman un chato de vino en el bar: "La culpa de todo la tiene Zapatero!". Ahora está en la mano de 'la morritos' (me remito a unas declaraciones del Alcalde de Valladolid) que las niñas de 14 años puedan abortar sin el consentimiento de los padres, que la darían una hostia que no la haría falta ir a misa para consagrarse. Cada día me doy más cuenta de que 'somos los mismos burros, con distinto dueño'. Pero, aun así, mientras haya sexo, tendremos la boca llena y las manos ocupadas.
Como algunos sabréis, abandono el blog. No lo haré definitivamente, de hecho todavía no sé qué haré con él. El motivo por el que no subiré más textos es porque se acaba de abrir mi página web y, de momento, necesito plena dedicación de mi tiempo libre a la creación de este espacio. Por eso, hoy, mañana y el viernes serán los últimos textos que suba aquí, pero no os los perdáis porque estoy seguro que os gustarán.
Hoy, de momento, voy a subir un artículo que ya he publicado en muchos sitios y, algunas personas, estarán cansadas de leerlo, pero probablemente los que me siguen desde otros países, no lo han leído todavía y estoy seguro que les gustará.
Mañana publicaré un artículo cómico, como el de hoy, sobre el sexo y su relación con la sociedad en general.
El viernes me despediré en el blog y será el día que estrene mi página web con una entrevista que ya publiqué, que me concedió un jóven cantante español, ídolo de muchos/as jóvenes españoles/as y de todo el mundo.
¡Se me olvidaba! Mi página web, que todavía está en construcción y que por el momento mi Webmaster se ha puesto en huelga en reivindicación por el cierre de páginas en Internet, es EL RINCÓN DE JAVI. Allí podréis encontrar artículos de actualidad, noticias, poesías, artículos cómicos, narrativa, deportes, foros, sección joven, videos, música, entrevistas, colaboraciones... Mi idea es hacer un espacio en el que todos puedan participar, en donde la gente pueda divertirse y que podamos hacer una página amena y entretenida para todas las personas, sea de la edad que sean e indiferentemente del país en el que residan.
Un saludo a todos.
NAVIDAD SÍ, CONSUMISMO NO
Como cada año, si hay suerte, somos los mismos pero han pasado muchas cosas durante estos meses y estamos deseosos de poder compartir unas risas o unos llantos con los que nos han visto crecer y los que han compartido con nosotros tantas cosas, ellos son nuestra familia. Pero no es tiempo de ponernos nostálgicos sino de dar una bocanada de aire fresco a unas navidades empañadas por la crisis económica que tanto entristece a las familias españolas porque, aunque no nos demos cuenta de ello, hay muchas familias que están sufriendo la desesperación de tenerse que levantar cada mañana preguntándose:" Hoy tenemos para comer ¿Mañana tendremos la misma suerte?"
Y como mi intención no es la de "amargar la tarta de limón", les explicaré de forma breve y divertida una noche de navidad.
En Nochebuena hacemos un gran esfuerzo por asistir todos los miembros de la familia, pero mi madre decide que hay que preparar las cosas desde las ocho de la mañana y sube a la buhardilla cuando estoy dormido y pregunta: "¿Estás dormido...?" Y, mientras, abre la ventana y el sol empieza a cegarme. Resulta interesante contestar a esta pregunta, porque siempre vas a contestar lo mismo: "!No te joe mamá, estaba dormido hasta que me has despertado tú!" Es entonces cuando coges el móvil, miras la hora, vuelves a dejar el móvil en la mesilla, y ni puta idea de qué hora es. Pero aun así te levantas, y con el rostro cabizbajo, tu cabeza todavía busca la cama de la que te han levantado. Desayunas y, para empezar bien el día, te tomas un colacao con sal porque con el sueño, no sabes lo que te echaste en la taza. En ese momento empiezas a oir las sillas moverse, acompañado, cómo no, del sonido chirriante de la mesa. Mi madre, mientras, está en la cocina intentando abrir un bote de mahonesa, que la llevas viendo durante todo tu desayuno que no puede abrirlo y ya ha intentado todos los 'remedios de la abuela' para abrir el bote como darle golpes en la parte inferior, mojarlo con agua caliente, abrirlo con la rodilla de la cocina... pero llegas tú y dices: "Trae, que tú no sabes..." y después de hacer un esfuerzo considerable, te das cuenta de que tú tampoco puedes y enseguida te vas al baño a hacer tus necesidades (Momento All-Bran) porque de tanto esfuerzo te han entrado ganas, por fin.
Empiezas a decorar la mesa, pero el mantel no combina con las velas, y las velas no pegan con los cubiertos de plata, es entonces cuando te preguntas: "¡¿Entonces qué pega con qué?! ¡Qué más dará el mantel y los cubiertos si ni siquiera se van a poner a mirar si combina o no, simplemente los van a utilizar para cenar!" Pues aun así te desesperas, porque hay que quitar la platería ya que el mantel no pega con las velas...
La cocina tiene un serio problema de organización, y tú decides intervenir por si se puede ayudar en algo. Te dicen: "Pásame el ese que está encima del este" y claro, te quedas con cara de poker y te saltan: "¡Niño, eres un poco cortito!"
Después de intervenir en todos los sitios sin llegar a terminar nada de lo que te puedas sentir orgulloso, decides irte a duchar. Tras estar media hora bajo la ducha y haber aporreado mi padre tres veces la puerta del baño para que dejase de gastar agua, sales del baño y el gran problema ahora es decidir lo que te pones. Al instante recuerdas que te compraste una camisa para estrenarla en ese día, vas a preguntar a tu madre y te contesta: " Como vaya yo y lo encuentre..." y entonces decides volver a mirar por temor a futuras represalias. Tu madre va y lo encuentra de entre toda la ropa que has desdoblado y, con razón, se enfada porque has dejado la habitación peor que un probador de Bershka.
Llegó el momento de la cena, empieza a llegar la familia y te dejan de encargado para recibir a los invitados. Como de costumbre, coges el telefonillo y preguntas quién es, a lo que te responden: "¡Yo!" Das al botón de apertura, no por que sepas quién es, sino porque te resulta familiar la voz. Das besos a todo el mundo, le preguntas por su vida y les invitas a entrar como si fuese la primera vez que entran en tu casa. Al principio, la gente tiene hambre y está más ocupada por pelar y comerse el langostino que por saber cómo te trata la vida. Pero el champán, los licores y el vino hacen que se empiece a alegrar la noche y las veteranas empiezan a inventarse canciones en inglés o a hacer un trío al estilo " Las Supremas de Móstoles" de alguna canción de su época. Pero aunque este año Papa Noel no va a poder bajar por la chimenea porque "no está el horno para bollos"; la felicidad se encuentra en esos pequeños momentos que recuerdas con una sonrisa, en esas caras de felicidad en los videos que aspiraron a ser fotos porque no sabíamos utilizar la cámara, en tantos momentos en los que sonríes y piensas: El dinero se lo lleva el viento pero la familia, señoras y señores, esos siempre ocuparán un espacio en nuestras vidas.
Mi consejo para estas navidades: Pasenlo genial, no den importancia a las cosas materiales, al fin y al cabo, se terminan rompiendo, pero la familia y los recuerdos siempre nos ofrecerán una sonrisa por la que merece la pena luchar.
Este es el primer texto de la Campaña de Navidad 2010. Espero que les guste.
Un saludo.
¿Sabes aquellas veces que piensas que aunque estés sólo, te encuentras genial, de esas veces que piensas que la soledad que te envuelve es el mejor premio que te ofrecen tus amigos? Ellos saben que me gusta sentirme libre, no depender de nadie. Me gusta ser una persona al margen de la sociedad y vivir, ¡vivir como nadie lo ha hecho antes!
Estoy genial como estoy. Muchas personas me preguntan que, con las posibilidades que tengo, por qué no soy feliz junto a "un alma gemela" a la que quiera. La razón es bien simple: no estoy con nadie porque estoy feliz de estar como estoy. Siempre he querido tener el estilo de vida que tengo, siempre he querido vivir como lo hago ahora. No sé por qué he pensado siempre esto.
Quizás pienses que soy egoísta creyendo que nadie me puede hacer feliz tanto como lo puedo ser yo mismo. Pero si piensas eso es porque no me conoces. Quien me conoce sabe que, en mis acciones, antepongo la felicidad de la gente ante la mía propia, tanto es así que hay gente que me dice que, de lo "bueno" que soy, parezco gilipollas. No les falta razón. ¿Qué hace un gilipollas? ¡Gilipolleces! y yo cometo muchas gilipolleces a lo largo del día...
¿Sabes aquellas veces que eres feliz y no sabes por qué? Eres feliz porque sí. Porque te sale una sonrisilla que pareces medio tonto y la gente te mira por la calle y piensan que te has escapado de un sanatorio. Pero, aun así, hay gente que te devuelve la sonrisa. Es algo curioso, cómo vas paseando por la calle con una sonrisa, mirando a la gente y, sorprendentemente, las personas te devuelven la sonrisa. Parece que no, pero les alegras el día, o por lo menos el momento.
¿Sabes aquellas veces que piensas que la felicidad no hay que buscarla, si no que en realidad eres feliz si tú quieres? Es cierto que hay personas que están pasando unos momentos difíciles y no se ponen a recapacitar si la felicidad se tiene, si se quiere.
¿Sabes aquellas veces en las que piensas que las pequeñas cosas que, curiosamente son gratis, son las que más feliz te hacen? El amor, los amigos, la naturaleza, la familia, el día a día,...
Son aquellas veces en las que miras a tu alrededor y ves la mesa puesta , las guirnaldas en los muebles, el árbol de navidad en una esquina centelleante de luz y color, la familia en la mesa expectante mientras les pronuncias un “sois la felicidad de mi vida y, paradójicamente, los que más me hacéis llorar”, y por último te ofrecen un eterno aplauso que durará un año más... ¿Sabes aquellas veces en las que lo recuerdas y estás convencido de que nunca les podrás olvidar?
Les deseo que vean satisfechos sus sueños para el próximo año, que sus preocupaciones formen parte del pasado y no del presente. Espero que los que no hayáis encontrado el camino en este 2010, lo hagáis en el año venidero. La navidad es un momento de comidas, de regalos, de familia, de luces; pero también es un tiempo de reflexión en el que consigáis recapacitar sobre aquellos errores que no se deberían repetir. Todos cometemos errores y yo, quizás, como joven inexperto, cometa más errores que los demás, pero siempre llego a la conclusión de que he hecho muchas gilipolleces y es mi deber no volverlas a cometer, por mi bien.
Me he propuesto para esta navidad hacer un pequeño esfuerzo en subir cosas nuevas cada día, algunas serán nuevas poesías y en otras ocasiones serán narraciones. Espero que sigáis diariamente el blog y que mis entradas llenen de felicidad a aquellos corazones sedientos de esperanza, amor y paz que busquen encontrar un nuevo camino en sus vidas.
Mañana, domingo, 19 de diciembre, espero sus visitas y sus comentarios con las entradas que vaya subiendo durante los días de navidad. ¡FELIZ NAVIDAD!
Antes de empezar con la campaña de Navidad, os dejo un preestreno que os vaya abriendo boca. Como siempre, gracias por leer, por pasaros por el blog y por comentar.
Un saludo a todos!!
Olvidé ya los últimos besos que me diste, olvidé el sabor de tu boca cuando me decías “Te quiero”. Olvidé tus caricias en medio de la calle, olvidé cuando me mirabas a los ojos y me sonrojaba como un crío. Olvidé tus manos al contacto con mi piel. Olvidé las noches en las que me quedaba mirándote, olvidé tus hechicerías que me hacían rebajarme a tus pies. Olvidé que tú lo eras todo para mí, olvidé que me hacías feliz en cada momento de mi amanecer.
Y ahora recuerdo todo esto para poder darme cuenta de que no me olvidé de tus falsos besos, no me olvidé del desagradable sabor de tu boca cuando me decías un irreal “Te quiero”. No me olvidé de tus caricias que me empalagaban, no me olvidé de cuando me mirabas con esos ojos penetrantes cuando te enfadabas como una histérica, que era frecuente. No olvidé tus manos heladas cuando me tocaban. No olvidé las noches en las que me quedaba mirándote preguntándome: "¡¿qué coño estoy haciendo con esta chica?!"
No olvidé que llegué a pensar que podrías ser algo en mi vida. No olvidé que nuestro recuerdo valdría más que aquello que nunca podré olvidar...
Javier ANDRÉS GARCÍA
Dedicado a la mariposa traicionera que me dio la vida y ahora me la quita.
En esta ocasión no voy a subir algo mío, sino que voy a publicar algo que me ha escrito una compañera de periodismo y una gran amiga, a la que tengo mucho aprecio y a la que valoro con gran simpatía y afecto. Parece mentira que cojas tanto cariño a una persona en apenas 3 meses...
No puedo describir con palabras este texto porque lo valoro muchísimo. Me parecen unas palabras que salen del corazón de forma sincera. Significa mucho para mí, ¡Muchas gracias!
"Para alguien especial, que escribe sin recibir nada a cambio...
Una persona difícil de describir...
Quizá la razón es que es única...
Se podría calificar como raro, pero su rareza tendría compañía...
Que tiene las ideas claras...
Quien,en poco tiempo, ha demostrado lo que otros, en mucho, no han sido capaces...
En la vida se habrá podido tropezar, pero si lo hace ahora, tiene mi mano para levantarse...
Ya tenía ganas de actualizar mi blog personal con algo nuevo aparte de los artículos valorativos que publiqué anteriormente. Me he atrevido por fin a subir una poesía cómica que, por lo que he visto, no es muy frecuente en la literatura española. He de decir que esta poesía ha suscitado una polémica infundada y me han criticado por la insensibilidad aparente del tema sobre el que versa la poesía, pero la gente que me conoce sabe que no soy una persona que le guste ser el centro de atención y mucho menos soy un insensible, más bien todo lo contrario. Asi que no tomo estas críticas como algo malo, porque en realidad yo sé por qué he hecho esto. La razón por la que he escrito esta poesía de esta forma es porque considero que los españoles y, en general, todo el mundo tienen demasiados problemas e impedimentos en la vida como para tener que leer algo que les haga subyacer nuevas tristezas. Creo que ya bastante dolor se sufre en la vida, como para tener que leer después cosas que nos pongan peor, aunque es cierto que hay momentos en los que nos gusta rememorar sentimientos. Por lo tanto, y a modo de resumen, vuelvo a indicar que no considero que el amor sea en esencia lo que aquí escribo.
Espero que provoque en ustedes una carcajada o, al menos, una ligera sonrisilla y les haga olvidar lo que de sus vidas no quieren recordar.
Un saludo a todos y espero que les guste.
AMOR (Poesía cómica)
Amor que me río de ti, por hacerme sentir así. Amor que eres patético, sentimiento demoniaco. Amor incandescente, sexo que viene y que va, más es solo eso, lo que te ayudará a aguantar. Amor del tiempo extraño, que rompes la monotonía, y me dices al oído: "¡Fóllatela, madre mía...!" Amor que crees estar en todos los sitios, y sin embargo nadie te vio pasear, nadie te saludó por las calles, y todo el mundo te vio pasar. Amor de mil amores, que no me dejas respirar. Amor que crees ocupar mi vida, pero que en el fondo no vales un real. Amor no tergiverses las cosas, que no me dejas vivir en paz. Amor déjame descansar, que ya es tarde y mañana me tengo que levantar. Amor que estás en todo, que me dejas dormir cuando te vas, que no me dejas ver el lodo, me meo de la risa si estás. Amor vete a la mierda ya, que me haces mucho daño y no quiero sufrir más. ¡El amor es mi problema y yo quiero yacer en soledad! ¡Váyase el amor de mi vida, y ocupe el sexo el hueco que dejará!
Anoche tuve que aguantar un programa de corazón de Antena 3, que se emite los viernes por la noche y de cuyo nombre no quiero acordarme, en el que descuartizaban y despretigiaban a un gran amigo que me ha demostrado que pese a las adversidades siempre ha luchado por salir adelante en la vida.
Qué pena que aquel mismo que le despristigió y puso en duda su palabra fuese lo que siempre ha sido, un canalla que vive de la televisión para deshonrar a gente que no tiene por qué demostrar nada, porque los que le conocemos sabemos que es una gran persona, que vive de su trabajo y no se mete con nadie. Lamentablemente tanto él en la práctica como yo en la teoría, sabemos lo que es el mundo de la televisión, un mundo diferente al de la amistad, el compañerismo y la veracidad; donde nadie conoce a nadie y donde nunca debes esperar que algún periodista te defienda porque no son abogados pero, a veces, parece que no son personas, que no tienen corazón.
En el fondo y conociendo a mi amigo, yo sabía que lo estaba pasando mal, sentía cada expresión como si fuese mía, cada palabra como si fuese pronunciada por mis labios. Verdaderamente es lamentable el espectáculo que se formó en tu presencia, y tú sin embargo, como un caballero demostraste que no tiene más razón el que da más voces sino el que aguanta pasivamente y se defiende mostrando respeto a una persona que no lo merece. Y por eso hoy desde la eterna lejanía, te ofrezco un aplauso con lágrimas en los ojos porque "desde la contradicción de las palmas nacen los aplausos", signo de admiración y de respeto. Y me quedé con ganas de llamar y demostrar a todo el mundo que tú no eres lo que hicieron ver y aunque yo no hubiese podido aportar datos que hubiesen verificado la verdad pero, no entrando en voceríos y en el espectáculo que se quiso dar, hubiese demostrado a todo el mundo con mi experiencia que "no es oscuridad todo lo que permence en tinieblas". Y desde aquí, amigo mío, mi más sincera enhorabuena, porque tú no tienes que demostrar nada a nadie, porque los que te conocemos sabemos cómo eres; ofrecerte mi amistad y mis sentimientos que ya sabes que, por mi parte, los tienes.
Un saludo muy grande a una persona camuflada entre pelucas, pestañas postizas y maquillaje; pero que tiene unas narices por las que merecen decir un: ¡Ole tus cojones!
No salen lágrimas porque están clavadas, no hay llanto mientras escribo estas palabras, no hay alegrías que me hagan olvidar el recuerdo de nuestras miradas.
Para ver si me amabas, lo intenté todo y ahora me doy cuenta que me quedé solo, no tengo nada, nada que me haga olvidar que me quisiste y ahora no me quieres amar.
Quisiste mi corazón y te lo presté, como un tonto creí que me querías, renuncié a lo poco que tenía, y aun así, con nada me quedé.
Esta mañana he ído al médico, para que me cure el corazón, pero me dijo que esta muerte tan lenta no se arreglaba con medicación.
Me imagino que te has ido de mi vida, porque no quiero volverte a ver, me has engañado y no lo perdonaré, y así paso siempre mis días, esperando a ser la persona correspondida.
Mis días son un tormento, pero peor son las noches de pensamiento, y día tras día todo sigue igual, sigo pensando que no hay sitio en la realidad.
No salen lágrimas porque están clavadas, no hay llanto mientras escribo estas palabras, no hay alegrías que me hagan olvidar el recuerdo de nuestras miradas.
Pensé que todo empezaría a cambiar cuando te encontré y te miré a los ojos, pero ahora mis ojos se nublaron de tanto llorar, te dije un Hola y me respondiste un Adiós.
Una persona amiga que nunca llegará a ser más, pero ofrecer amistad al que muere de amor, es como dar alimento al que muere de sed; y sentir que ya no soñaré por tu calor, con tenerte en mi cama y tenerte a mi merced.
Y aunque sé que me va a costar, te diré Adiós, una vez más, porque no quiero sufrir en cada despertar, perderte de vista será lo mejor que me pasará.
Me miro al espejo y pienso lo gilipollas que he sido, me han mentido, me han utilizado, me han engañado, y aún así pongo mi mejor cara a la gente, porque aunque no me salga la sonrisa, pero mi ánimo está patente.
No salen lágrimas porque están clavadas, no hay llanto mientras escribo estas palabras, no hay alegrías que me hagan olvidar el recuerdo de nuestras miradas.
El reloj marcó las siete y el sol empezó a asomarse tímidamente en aquella cumbre, allí donde dos enamorados se conocieron y empezaron una relación que duraría toda una vida.
Aunque su salud se lo impedía, aquellos ancianos que llevaban sesenta años juntos, decidieron pasar sus últimos momentos en aquel amanecer, en esa montaña.
Recordando sus experiencias, sus momentos vividos, iban pasando sus últimos minutos "jugando a ser niños" otra vez.
Se cansaron de ver el amanecer y, cuando el reloj marcaba las siete y diez, cerraron los ojos eternamente los ancianos y "volvieron a nacer".
ANOTACIÓN: Este minirelato fue un trabajo práctico que realizamos los estudiantes de Periodismo de la Universidad de Valladolid durante la clase de Redacción Periodística(I). La profesora nos dio la primera frase, en mi caso también es el título, y debíamos desarrollar una historia, relato o noticia periodística.
Javier ANDRÉS GARCÍA "Soñé que estabas en mi cama, que estabas en mis brazos, que te daba un beso, que te ofrecía mi vida... Pero al despertarme ya nada existía, nada había sido real".
Os presento un relato narrativo que presenté en un concurso de Relato Breve y por el que obtuve el primer premio. Me he tomado la molestia, además, de hacer un video en exclusiva para esta narración, con imágenes que a mí me gustaban y con la música que me ha parecido adecuada. Publico esta entradilla en castellano, inglés y francés, por las razones citadas anteriormente, y con el anterior orden. Espero que ustedes disfruten del video que he hecho y del relato. Es una historia que he podido vivir "en mis propias carnes". Espero sus comentarios.
Gracias a todos! Un saludo!
------------------------------------------------------------------------------------- I present a narrative that I presented in a Short Story Contest and you got the first prize. I have taken the trouble to also make a video exclusively for this story, with images that I liked and the music I was appropriate. Publish this intro in Spanish, English and French, for the reasons cited above, and with the previous order. I hope you enjoy the video I've done and the story. It is a story that I could live "in my own flesh." I welcome your comments.
Thank you all! Greetings!
------------------------------------------------------------------------------------- Je présente un récit que j'ai présenté dans une courte histoire du concours et vous avez obtenu le premier prix. J'ai pris la peine de faire également une vidéo exclusivement pour cette histoire, avec des images que j'ai aimé et la musique que j'ai été le cas. Publier cette intro en espagnole, en anglais et en française, pour les raisons citées ci-dessus, et avec l'ordre précédent. J'espère que vous apprécierez la vidéo que j'ai fait et l'histoire. C'est une histoire que je puisse vivre "dans ma propre chair." Je me réjouis de vos commentaires.
Merci à vous tous! Salutations!
MI AMIGO INSEPARABLE - MY INSEPARABLE FRIEND - MON AMI INSÉPARABLE
Tras cuatro años largos en la guerra de Irak, me dispuse a llamar a mis padres y contarle que nuestra batalla había acabado. Nunca entendí la guerra, pese a estar metido de lleno, no supe cual era el verdadero objetivo de estar allí. Minutos antes de salir de vuelta a España, llamé desde una cabina telefónica del aeropuerto a mi familia. Mis padres vivían en Salamanca y estaba seguro de que se alegrarían de mi llamada tras cuatro años lejos de mi pasado. - Papá tengo que contaros algo… - Dime hijo ¿Qué ocurre? - En estos cuatro últimos años me han pasado cosas muy dolorosas y otras muchas que me han traído mucha felicidad. - Ve al grano hijo ¿Qué ocurre? - No me interrumpas que voy a ello. Bueno pues lo que os quería decir es que tengo un amigo que me gustaría llevar a casa. Él está solo y no tiene familia y yo estoy totalmente seguro de que no puedo dejarlo solo así como así… - Pues claro hijo, dile que venga a casa… nosotros encantados de que esté con nosotros. - Espera un momento papá, todavía no terminé. Mi amigo ha tenido un accidente recientemente en esta guerra a causa de una mina y quedó en una silla de ruedas. - Hijo, nosotros ayudaremos a tu amigo a encontrar un sitio donde se encuentre a gusto… - No papá, él y yo queremos estar juntos con vosotros. - No puede ser hijo. Nosotros tenemos una vida a la que hacer frente y no podemos cuidar de tu amigo, sería una verdadera carga para nosotros.
La conversación acabó en ese mismo momento. De esta forma, entendí que no podía dejar sólo a mi amigo. Ya éramos casi inseparables, ya era parte de mi vida. Al llegar a Madrid supe que debería hacer un cambio a mi vida. Nos hospedamos en un pequeño hostal de Madrid, que nos costó mucho encontrar, debido a la necesidad de acceso para minusválidos. Era a lo único a lo que podíamos aspirar, apenas teníamos dinero y no encontrábamos a nadie que nos pudiese ayudar. A la mañana siguiente deberíamos encontrar una tienda un poco especial de ropa cómoda para mi amigo, ya que vinimos con nuestro uniforme del ejército. No fue nada fácil encontrar algo que se amoldase a lo que buscábamos. Sin apenas darnos cuenta, el día se había terminado. Llegamos al hostal para dormir lo que pudiésemos, aunque desde el momento en que estuvimos en Irak no conseguíamos dormir seguros.
Al día siguiente, nuestra prioridad era encontrar trabajo. Ninguno de los dos teníamos estudios aparte de nuestra experiencia como militares, por lo que se hizo cada vez más difícil encontrar trabajo. Sobre todo nuestro objetivo era encontrar dos puestos en la misma empresa, ya que él no podía valerse por sí mismo, y yo me sentía mal al dejarle sólo. Todo el mundo nos contestaba de igual forma: - Lo sentimos, pero en estos tiempos de crisis, estamos buscando alguien más preparado para los dos puestos vacantes.
Pero yo no entendí esas respuestas. Probablemente porque ninguno de ellos sabe lo que es pasar hambre, dolor, guerras, pobreza… Eso si que era crisis, en cambio nadie en Irak se quejaba de lo poco que tenía. Me acordé de una de las mujeres que acudía diariamente con uno de sus hijos de 2 años al campamento en Irak para pedirnos lo que sobraba de nuestra comida. Nos contaba que su marido tenía siete esposas y que ella solo le veía alguna noche cada mes. Pero claro, ¿Cómo es posible que una persona que no sabe ni siquiera lo que tiene, sea capaz de tener a sus esposas en tal estado? Era otra pregunta sin responder, de este tipo de cosas aprendes mucho, pero son verdaderamente duras. Sobre todo cuando las vives día a día y te das cuenta de lo que tenemos y de las injusticias de la vida.
Nadie se ofreció a darnos un trabajo. Nuestra situación era cada vez peor. Tras quince días de búsqueda nos vimos obligados a asistir a comedores sociales y a desocupar nuestra habitación alquilada del hostal. ¿Por qué no era posible encontrar un trabajo? Quizá, como mis padres, tenían miedo de cuidar a un minusválido que sería un estorbo para la empresa. Sobrevivimos una semana con lo que nos proporcionaban de alimentos y ropa. Pensé en llamar a mis padres pero no podía dejar solo a mi amigo, y mucho menos en la situación en la que estábamos. La señora del hostal en el que nos habíamos hospedado nos acogió al saber en la situación en la que nos encontrábamos. Era bastante malhumorada pero, como normalmente suele pasar, tenía un corazón ‘que no le cabía en el pecho’. Nosotros sabíamos que no debíamos abusar de aquella señora y que, en cuanto pudiésemos, nos marcharíamos de allí aunque no hubiésemos encontrado nada para subsistir.
Una noche mi amigo se despertó repentinamente, parecía haber tenido una pesadilla. Estuvimos hablando durante bastante rato. Sacamos la conclusión de que nuestra vida no había servido para nada, de lo mucho que nos había cambiado la vida a raíz del accidente y de lo poco que estaba la sociedad concienciada con este tipo de problemas. Me di cuenta esa noche que nuestra depresión era ya un hecho y que, o alguien nos ayudaba o, acabaríamos mal. De tal forma que nuestra vida se fue apagando, como una vela debajo de una gotera, en la que poco a poco se va agotando sus fuerzas y llega un momento que es imposible volverla a encender. Eso fue lo que nos pasó a nosotros.
Tras dos meses viviendo en Madrid y de haber estado en el auténtico infierno en Irak, encontramos en España nuestro final. Pero qué paradoja más grande, la de sentirnos perdidos en Madrid y por el contrario, haber visto y vivido lo peor en Irak. Sin embargo nos sentíamos un problema más, de los que se olvidan pero se siguen sufriendo igual.
Antes de ello quisiera contar esta historia de las que no se olvidan. Lamentablemente esta es mi historia. Pero antes de ello no me despediré, sin antes deciros toda la verdad: nunca existió un gran amigo, ya que mi gran amigo fue mi discapacidad, la llamé así porque yo acepté mi problema mirando a la cara a lo que se me venía encima pero la sociedad no está preparada para aceptarlo. En ocasiones hablamos de entorpecer vidas, de enfermedad, de trabas y problemas; cuando los verdaderos problemas los tiene la sociedad por no aceptar lo que cada uno tiene en su vida. Encontramos placentero una visita de alguien famoso, importante, guapo o divertido; pero no nos gustan las personas que vemos con otros ojos, que nos molestan o nos hacen trabajar. Preferimos quedarnos lejos de las personas que no son saludables o guapos.
Por fin y tras mucho meditar, el 31 de diciembre de 2009 a las once horas de la noche, termino de escribir mi historia. Mi único propósito es llegar a las doce de la noche del 1 de enero de 2010 al puente de Segovia (Madrid) y desde allí terminar con mi vida y con la de mi amigo inseparable que me acompañó desde mis últimos días en Irak. Me imaginaré desde lo alto a mi familia, cuando se den cuenta de que aquel estorbo de amigo era mi discapacidad. Me iré, por fin, no sin antes dejar mi historia en el puente dando a conocer lo que fue y lo que siempre será mi vida, sin un presente al que seguir; derramando una lágrima en cuartillas manchadas. Mi futuro formará parte de ti, solo si verdaderamente conoces esta historia y quieres formar parte de ella. A mi me cambió la vida sin tener nada para seguirla, pero a ti te cambiará la vida teniendo todo por hacer. Sintiendo un dolor grandísimo por lo que hubiese sido mi vida y no pudo ser, por lo que habría sido mi historia y nunca llegará a ser.